Es posible que ya en la época romana fuesen explotados yacimientos de hierro de la zona y sus pobladores se dedicasen a la extracción y conducción hacia las famosas herrerías ubicadas en toda la zona. Pobladores de Aragón, llegarán hasta las tierras reconquistadas a los musulmanes y en el s. XII formarán las aldeas de la comarca de Beteta, entre ellas, Lagunaseca. En Lagunaseca ha existido el llamado Corral de Concejo hasta su reciente demolición para construir un centro social, que está situado junto a la iglesia. La aldea de Lagunaseca dedicará su población activa a la ganadería. Será en el s.XIX cuando se transformarán las aldeas de Beteta en municipios independientes. La actividad ganadera de esta localidad será su principal fuente de riquezas hasta entrado el siglo XX y su decadencia emigratoria.
En las cercanías de este pueblo se desarrolla uno de los fenómenos kársticos de la Serranía Alta , “las Torcas de Lagunaseca”, que forman un conjunto de una docena aproximadamente, situadas muy cerca unas de otras. Estos hoyos, más o menos circulares, funcionan como sumideros de agua de lluvia abasteciendo cauces subterráneos que afloran a decenas de kilómetros.
Tiene, sin embargo, un valioso escaparate de viviendas populares. En sus calles se ven casonas típicas con ventanales y galerías bajo severas coberturas de teja y de madera envejecida, propias de la arquitectura serrana con gran valor testimonial. Sobre las paredes de algunas casas hay vistosas serigrafías, con las que en el pasado siglo solían engalanar sus viviendas los ganaderos serranos. Destacamos la Iglesia de San Bernabé que c onserva elementos de últimos del XV ó principios del XVI. |