Sta. Mª del Val se extiende al pie de un cerro con corona rocosa que llaman la Lavantera. Por delante hay una vega de regadío muy bien cuidada. Sta. Mª del Val, sólo el Val para las gentes de la comarca, es un pueblo antiguo. Por sus callejuelas se oye en cualquier momento del día o de la noche el rumor incesante de los canales de riego. Hay en mitad del pueblo, ocupando el centro de una plazuela rural, un enorme pedrusco al que llaman “El Tormo”, desprendido al parecer hace siglos de la cresta peñascosa del cerro. En el pantano de la Tosca, con las aguas del río Cuervo, se suele dar la trucha y abundaron los cangrejos.
El pantano de La Tosca abastece de agua a la central de Vadillos, corriente abajo, cerca ya del real sitio de Solán de Cabras. La Historia de Sta. Mª del Val va íntimamente ligada a la historia de la comarca de Beteta. Surge, sin duda, en el mismo momento que aparecen las poblaciones de lagunaseca, Masegosa o El Tobar, formando parte del alfoz de la Beteta reconquistada a los musulmanes y con gentes repobladoras del Bajo Aragón. Es, por tanto, una aldea de repoblación dedicada al cultivo de su valle y poco a la ganadería.
Tiene una herrería que funcionará muy activamente a lo largo de la Edad Moderna gracias al abastecimiento de hierro de la Cueva del Hierro y de las roturaciones madereras de Carrascosa y Masegosa. Se cultiva en su valle y huertas diversos productos como cáñamo, coles, berzas, lechugas, judías, calabazas, patatas, cebollas, ... La ermita del Santo Cristo tiene la particularidad de estar con su pequeña nave a la intemperie, cerrada por una verja de hierro forjado, pero toda a la vista. La iglesia parroquial está dedicada a la veneración de Nuestra señora de Las Nieves. |